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Todos pensamos que al despertarnos y empezar a caminar estamos conscientes de todo lo que hacemos, y pensamos eso porque nos cambiamos, platicamos, trabajamos y un sinfín de actividades que pareciera que las hacemos conscientemente pero no siempre es así, más bien las hacemos por un condicionamiento de la rutina establecida, basada en el interés de que funcione bien nuestro sistema familiar, nuestro trabajo o nuestras relaciones.

Si cuestionáramos cada una de estas actividades y te preguntaras que sentiste al realizar cada una de ellas, lo más probable es que no lo recuerdes, como tampoco recuerdes la cara de insatisfacción de tu esposo, la forma en que te dirigiste a tus hijos, o el montón de papeles que se acumulan en tu trabajo y la sensación de ser incompetente que se presenta cada vez que los miras.

Y así hay muchísimos momentos del día que se pasan sin ni siquiera recordar que paso con nosotros en una situación determinada y mucho menos con los demás, la idea es que no te castigues si algo no está bien dentro de tus parámetros establecidos, lo importante es solo observar, eso te llevara a darte cuenta que tú no eres lo que piensas, ni lo que sucede ya sea bueno o malo.

 

Los pensamientos son energía por lo tanto están en constante vibración atrayendo aquello en lo cual esta puesta nuestra atención, de tal manera que te conviertes en lo que piensas quieras o no y esto es magnífico cuando esos pensamientos son positivos y están centrados en la auto aceptación, el agradecimiento y el amor, pero si no es este el caso estaremos atrayendo aquello que no queremos y de lo que constantemente nos quejamos.

Hace menos de una semana Louise Hay dejo este plano terrenal y su legado que ha dado la vuelta al mundo está basado en las afirmaciones, las cuales consisten en una forma de reestructura de los pensamientos negativos, cuestionar su veracidad y cambiarlos por otros que sean claros, positivos y poderosos.

Muchas personas no han tenido los resultados que deseaban por una razón que es muy importante, la afirmación es la primera parte del trabajo, ya que se requiere generar una emoción que este en relación a eso que se afirma, y esta requiere a su vez una acción que estimule esta emoción, con conciencia de lo que se está pidiendo.

 

Las ideas irracionales o erróneas son creencias que se graban en la mente y a partir de ahí interpretamos las situaciones que nos pasan en la vida, esto no solo afecta nuestra realidad sino las relaciones que tenemos, porque nos ofrecen una visión limitada que impide una buena comunicación y forma sana de ver la vida.

Albert Ellis es el creador de la Terapia Racional Emocional Cognitiva (TREC), y en ella trata de descubrir estas creencias irracionales de nuestro pensamiento las cuales se clasifican en 11 y al distinguirlas se pueden sanar las emociones dolorosas, dramatizadas y exageradas que fueron generados por esquemas mentales distorsionados.

Por lo tanto se sostiene que no son los acontecimientos en sí los que generan las emociones sino la manera en que son interpretados, de tal manera que si cambiamos estos esquemas mentales somos capaces de generar nuevos estados emocionales, menos dolorosos y más congruentes con la realidad.

 

Todos hablamos de los valores pero que son?
La definición de valores es:

Son convicciones profundas de los seres humanos que determinan su manera de ser y orientan su conducta y sus decisiones.

Cuantas veces te has preguntado por qué no encuentras tu camino, o por qué tomas decisiones equivocadas o por que no eres feliz con lo que haces? Estas y muchas más preguntas se quedan en el aire y no encuentras respuestas que te den certeza, y la respuesta es simple, “No tienes claros tus valores”.

Valores hay muchos pero cuales son los que resuenan contigo, esos que son importantes para ti, que te hacen ser quien eres, te has preguntado alguna vez cuáles son tus valores?, para algunos la honestidad está en primer lugar, para otros la lealtad, otros la sinceridad y así cada uno tiene sus propios valores que cuando se viven y se honran se convierten en su carta de presentación.

 

La mayor parte del tiempo nos preocupamos por atender las necesidades básicas de nuestro cuerpo, como es comer, dormir, limpieza, etc. pero hay que recordar que no solo somos un cuerpo físico que además como tal tiene otras necesidades, como aprender a respirar conscientemente sino que somos el vehículo especial que contiene el alma, y esta contiene la esencia de quien en verdad somos.

Es fácil dedicarse al cuidado del cuerpo, mantenerlo sano y productivo es de vital importancia, pero no menos importante que esa parte de nosotros que en la medida que la atendamos es en la medida en que en verdad evolucionamos y que es el Alma.

El alma es quien en verdad tiene el aprendizaje en esta vida, es la que se afecta con cada situación dolorosa, aunque pareciera que el quedarse sin dormir por un pesar es lo más dramático, pero no es así ya que la importancia de no poder explicar a la mente que cada desilusión, cada cambio de camino, de relaciones rotas y cada situación que nos quita el aliento, no es otra cosa que el plan que está diseñado para un crecimiento personal.

 

Cuando escuchamos la palabra merecer o YO merezco se crea un conflicto en muchas personas quienes juzgan que tiene un tinte de egocentrismo, sin embargo estar conscientes en la vida de toda la riqueza que nos rodea y la cual está diseñada para disfrutarla es todo un asunto.

Nosotros creamos la realidad en la que vivimos ya sea consciente o inconscientemente, y esto es debido a que los pensamientos le dan forma a nuestros días, de ahí que la actitud con la que amanecemos es el detonador de todo lo que podemos crear, y llámese creación a la capacidad de hacer realidad todo lo que deseamos.

Si tomamos en cuenta esta capacidad de crear entonces tenemos que tener la conciencia de que merecemos eso que queremos, por el simple hecho de que está disponible en el universo para nosotros, y en muchas ocasiones estamos condicionados desde niños al “NO” castrante que inconscientemente nos repiten nuestros padres con el objetivo de educar sin tomar en cuenta que este paraliza y disminuye el autoestima de los niños quienes no se sienten merecedores de aquello que desean.

 

Podemos prescindir de muchas cosas menos de respirar, esta es la función básica que nos permite continuar con vida,  sin embargo es una función tan automática que ni siquiera pensamos durante el día que sin ella no haríamos nada de lo que estamos acostumbrados a hacer, de hecho nuestra vida inicia con una inhalación y termina con una exhalación al momento de morir.

Respiramos en promedio 26,000 veces al dia y gracias a esto se llevan a cabo infinidad de procesos que mantienen a nuestro cuerpo con salud, ya que además de desintoxicar el cuerpo realizando el intercambio de oxígeno en nuestras células, también ayuda a que la energía entre y active todos los centros energéticos del cuerpo.

Como la respiración es por lo general inconsciente casi nunca ponemos atención en como lo hacemos y la calidad del mismo, y esto es porque no tenemos consciencia de que la forma en que respiramos tiene un profundo impacto en la calidad de la vida y en la salud, y utilizamos solamente un pequeño porcentaje de la capacidad de los pulmones, en especial la parte alta de los mismos.

 

Todos deseamos tener energía, vitalidad y que todo lo que está a nuestro alrededor este lleno de energía positiva, deseamos levantarnos y tener la certeza de que lo que suceda en el día será parte del proceso que debemos vivir y no porque alguien desea lo contrario, queremos fluir paz, armonía y amor.

Lo más fácil cuando algo sale mal es pensar que alguien deseo que así sucediera, pero es responsabilidad de nosotros generar energía positiva para evitar que terceros intervengan en estos procesos, es por eso que evitar la energía negativa nace en el interior de cada ser humano, sobre esto escribí algunas consideraciones que valdría la pena tomar en cuenta.

 

La intención es una energía que está disponible en el universo a la cual nos conectamos cuando deseamos lograr algo, para que esto suceda tenemos que tener claro que deseamos y no tiene que ser un proyecto en si , podemos simplemente tener la intención de ser feliz para echar a andar este mecanismo.

Hemos relacionado a la intención con un poder interior basado en algunas virtudes como la voluntad, la fortaleza, la decisión y no es así, ya que siempre estaría a disposición del ego y por lo general terminarán destruyéndola, como suele suceder cuando permitimos que el ego cuestione o juzgue aquello por lo que estamos dispuestos a darlo todo.

Cuántas veces hemos visto sucumbir aquello que deseamos por el simple hecho de cuestionarlos desde lo que la mente o la cultura dice, y la intención es mucho más que eso es la certeza de que nada se impondrá entre yo y aquello que deseo para lo cual tenemos que estar dispuestos a conectar con esta energía que requerirá de nosotros algunas cosas.

 

Uno de los retos de esta era es el desarrollo de la paciencia, y este se complica cada vez más ya que el tener al alcance de nuestras manos prácticamente todo en un simple toque de un botón hace que la paciencia no tenga injerencia en esta dinámica y es por eso que las nuevas generaciones quieren todo inmediatamente y cualquier contratiempo los desestabiliza.

La palabra paciencia, incluye 2 palabras, que son Paz y Ciencia, y es una invitación a observar detrás de cada situación lo que sucede en realidad, desde un estado de Paz intentando obtener información confiable que de claridad, de tal manera que se permita otorgar el tiempo necesario para resolverla o entenderla.

Lo contrario a la paciencia es la desesperación y este es un estado emocional en el cual no se encuentra alguna solución, aparece la impotencia, y es el inicio de un cocktail de emociones destructivas que llevan a la persona a tomar acciones contrarias a su bienestar físico y emocional, y es precisamente por eso que hay que desarrollar la paciencia observando el sinfín de posibilidades en cada situación.