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Cuando un hombre o una mujer dice “Quiero recuperar a mi pareja” es porque está dispuesta a hacer todo lo necesario para lograrlo y a veces no tenemos la idea de cómo hacerlo ni todo lo que se requiere, consejos hay muchos pero les quiero compartir aquí una historia que me leí en un reto de Bendiciones que a me parece muy ilustrativo y se los quiero compartir tal cual, si en verdad deseas lograr esto date tiempo de leerlo hasta el final.

Esta es la historia de una mujer recién casada a cuyo gentil y amable esposo se le pidió que se fuera a la guerra tan solo unos cuantos días después de haberse casado. Impacientemente ella esperó su regreso, pero para su desgracia, cuando él finalmente regresó a casa, ya no era el mismo hombre amoroso con el que ella se había casado. El nuevo hombre que había regresado era frío y distante y se había convertido en alguien cruel. En su desesperación por recuperar al hombre con el que se había casado, buscó el consejo de un conocido sabio que vivía en el bosque más allá del pueblo.

"Hay una poción que funcionará", le dijo el hombre sabio escuchando mientras ella le hacía una triste plegaria. "Pero requiere de un pelo del bigote de un tigre y yo no lo tengo. ¿Me puedes tú conseguir uno?"

La ansiosa mujer estuvo de acuerdo y en cuanto su esposo se fue al trabajo a la mañana siguiente, salió con rumbo hacia la alta montaña cerca de la pequeña aldea a un lugar donde se sabía que habitaban tigres salvajes. Ella llevaba un plato hondo y una botella con leche.

Al llegar a la cima de la montaña, inmediatamente comenzó a buscar alguna señal de que hubiese un gran gato cerca. Cuando finalmente detectó la huella de tigre en el piso, limpió un espacio y colocó el platón ahí. Le puso leche y entonces se escondió a una cierta distancia donde no pudiera ser vista y esperó a que el tigre se acercara. Sin embargo, no llegó ningún tigre, y al final del día, cansada y decepcionada, la recién casada bajó de la montaña para regresar a tiempo a preparar la cena para su amargado esposo.

Sin desanimarse, nuevamente subió la montaña al día siguiente con una botella de leche fresca y repitió las acciones del día anterior. Lo repitió día tras día sin obtener resultados. Pero en el quinto día, mientras discretamente se escondía en el denso bosque y esperaba, apareció un tigre. Aguantó la respiración mientras el gran gato se acercaba al platón con leche, lo olfateó con precaución y levantó la nariz para olfatear el aire también. Con un calmado desdén, el tigre entonces se dio la vuelta y se alejó sin siquiera probar la leche con la punta de la lengua. Pero la joven mujer regresó feliz a su casa de todas maneras. Después de todo, había aparecido un tigre. Y su aparición por sí sola era suficiente para renovar sus esperanzas.

Ella continuó regresando a la cima de la montaña. Y después de varios días de colocar un platón con leche fresca, finalmente el tigre le dio una probada a la leche. Con el paso del tiempo, la mujer pudo ir saliendo de su escondite y se colocaba en un lugar donde pudiera fácilmente ser vista por el tigre. Y día a día, acercándose cada vez más con cuidado, finalmente llegó el día en el que se pudo sentar silenciosamente en un tronco muy cerca de donde el tigre bebía la leche que ella le había traído.

Su viaje diario a la cima de la montaña había durado muchas, muchas semanas, pero entonces, un día logró lo que tanto deseaba. Usando un tono de voz muy suave al expresarle su agradecimiento, la recién casada gentilmente le arrancó un bigote del hocico al tigre mientras el tranquilamente reposaba a sus pies. Su corazón latía con alegría. Corrió directamente hacia la cabaña del sabio con el pelo atrapado entre sus manos.

"¡Lo tengo, lo tengo, finalmente lo tengo!" gritó, orgullosamente presentándole el deseado bigote al sabio. "Ahora, por favor prepare la poción para que se la pueda llevar a mi esposo y pueda yo recuperar al hombre con quien me casé".

El hombre sabio sonrió, estirando la mano para tomar el bigote entre dos de sus viejos y huesudos dedos. Con un rápido e inesperado movimiento, lanzó el pelo al fuego que ardía cercano. La joven mujer miró horrorizada mientras el bigote ardía y desaparecía.

"¿Por qué hizo eso?" gritó ella. "Me dijo que necesitaba el bigote del tigre para hacer que la poción diera resultado. ¿Cómo pudo desecharlo así nada más?"

"No necesitas una poción para recuperar a tu marido", respondió suavemente el sabio. "Trátalo como trataste al tigre todas estas semanas y el hombre con el que te casaste reaparecerá."
SI este escrito te sirvió de algo que maravilla y si crees que le puede servir a alguien mas compártelo, siempre queremos ayudar a los demás pero ellos tienen que descubrirlo por si mismos, quizá al leerlo te lo agradecerán.