Únete a mi comunidad

Recibe un boletín semanal con los mejores artículos

* campo requerido
/ ( mm / dd )

 

La intención es una energía que está disponible en el universo a la cual nos conectamos cuando deseamos lograr algo, para que esto suceda tenemos que tener claro que deseamos y no tiene que ser un proyecto en si , podemos simplemente tener la intención de ser feliz para echar a andar este mecanismo.

Hemos relacionado a la intención con un poder interior basado en algunas virtudes como la voluntad, la fortaleza, la decisión y no es así, ya que siempre estaría a disposición del ego y por lo general terminarán destruyéndola, como suele suceder cuando permitimos que el ego cuestione o juzgue aquello por lo que estamos dispuestos a darlo todo.

Cuántas veces hemos visto sucumbir aquello que deseamos por el simple hecho de cuestionarlos desde lo que la mente o la cultura dice, y la intención es mucho más que eso es la certeza de que nada se impondrá entre yo y aquello que deseo para lo cual tenemos que estar dispuestos a conectar con esta energía que requerirá de nosotros algunas cosas.

 Wayne Dyer menciona en su libro “EL poder de la intención” que para activar la fuerza de la intención es necesario echar andar un proceso de cuatro etapas que consiste en conectar con tu ser natural y deshacerte de la identificación del ego:

La primera de estas es la disciplina, que tanto deseas eso, siéntelo, visualízalo, entrena a tu cuerpo para que incluya la sensación de aquello que estás dispuesto a lograr, dejar a la deriva esta concepción de nuestra alma hará que en unos días desaparezca, entrenar nuestro cuerpo y nuestra mente hacia nuestro propósito es asentar en nuestro interior el deseo de lograrlo.

La segunda etapa es la sabiduría, capacítate si lo necesitas ya que este es un factor que te impide lograr aquello que deseas, cuantos sueños terminan en un suspiro por no entrenarnos en la disciplina y la sabiduría que nos llevara a realizarlo.

La tercera etapa es el amor que pones en ello, ama lo que haces o haz lo que amas , solo se engrandece una acción en la medida que está rodeada de amor porque además de ser una emoción de alta vibración es una emoción de conexión con el universo.

La cuarta etapa es la entrega, nada sucederá si te apegas a un cierto resultado, en esta etapa es donde tu corazón emana una energía llamada propósito, esta se une a la fuerza creadora del universo y solo hay que confiar en que sucederá.

Esta última etapa es la más difícil de asimilar, se requiere haber desarrollada a la par la confianza de que cualquiera que sea el resultado será para el más alto bien, pero el simple hecho de no tener el control de este, se genera automáticamente la incertidumbre que si la dejamos que aparezca desestabiliza por completo el trabajo de lograr aquello que as deseamos.

Muchas veces he escuchado a las personas decir, “Tengo la intención de…”, pero una cosa es decirlo y otra es hacerlo, y como ven se requiere una conexión con quienes realmente somos y una confianza absoluta en nuestra capacidad de manifestar para que todo lo que deseamos llegue en tiempo y forma perfectos para nuestro más alto bien, pero si dejamos que el Ego nos controle estaríamos ubicados en lo siguiente según Dyer:

1. Soy lo que tengo. Lo que poseo me define.
2. Soy lo que hago. Lo que consigo me define.
3. Soy lo que los demás piensan de mí. Mi reputación me define.
4. Estoy separado de todos los demás. Mi cuerpo me define como ser único.
5. Estoy separado de todo lo que me falta en la vida, MÍ espacio vital está desconectado de mis deseos.
6. Estoy separado de Dios. Mi vida depende de la evaluación de mis méritos por parte de Dios.

Esto solo reside en un ser limitado y esto no somos, somos mucho más que eso, somos libertad, plenitud, expresión y expansión, no somos de ninguna manera lo que tenemos,lo que hacemos y mucho menos lo que los demás piensan de ti , eres uno con el universo y Dios forma parte de él , por lo tanto eres uno con Dios.

Si alguna vez sientes que no puedes lograr algo en la vida no veas hacia afuera, busca dentro de ti, acepta que eres un ser completo y poderoso por el simple hecho de que no eres una casualidad en el mundo, eres una oportunidad de dar y expresar aquello a lo que has venido a dar y de enriquecer al planeta con tu existencia.