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Pareciera que lo que aprendimos de niños solo fue parte de nuestra formación, pero va mucho más allá, el vínculo creado con mama es tan fuerte que seguimos llevando creencias, actitudes y comportamientos que nos definen en la vida, te preguntaras si eso es un problema y no lo es en sí pero sí impide que nos expresemos en el mundo de una manera auténtica.

Las palabras dichas por nuestra madre, así como los juicios, advertencias y comentarios influyen de manera importante en el sistema de creencias que forman parte del mapa mental en el cual nos movemos y a la vez determina de una manera dogmática la interpretación de lo que sucede a nuestro alrededor sin darnos la oportunidad de cuestionar.

 Hay muchas personas que siguen atrapadas en este sistema de creencias y de pronto se preguntan porque me paso lo mismo que a mi mama, y es que hay la tendencia de seguir patrones establecidos no solo por la madre sino por todas las generaciones que antecedieron al momento de tu concepción y que quedan encriptadas sin tener acceso a ellas determinando nuestro futuro, sin embargo esto no es cuestión de que así es y así será para siempre y menos cuando te detienes y tomas conciencia de que tiene que haber una forma de evitarlo.

Hay veces que la lealtad con nuestra madre no se puede distinguir pero una vez que se toma conciencia se puede alterar sin romper los lazos afectivos y de amor incondicional que se establecen al ser precisamente la madre la que da un si para que existiéramos en este plano terrenal, la que cuido de nosotros cuando no podíamos valernos por nosotros mismos y la que de cierta manera se invirtió en nuestro desarrollo no solo físico sino emocional y cognitivo.

Hay personas que desarrollan una aversión hacia su madre por diferentes factores, que van desde el abandono y la incomprensión hasta la violencia, sin embargo vale la pena detenerse y contemplar el cuadro completo, solo así se podrá tener acceso a la conciencia de que ella colaboro dentro de un plan divino para que el desarrollo del verdadero Ser y así permitió que se desarrollaran las habilidades necesarias para cumplir la misión en la vida.
Cuando el juicio hacia la madre se hace presente se establece un círculo vicioso sin crecimiento, porque es como no querer avanzar en la vida, si bien es cierto que muchas vivencias dolorosas permiten este anclaje al pasado, también es cierto que podemos y tenemos todo para romperlas de una manera amorosa, porque de continuar así, la misma vida se encargara de mostrar una y mil veces que no es la manera ni el camino correcto para hacer posible todo lo que puedes lograr.

Entrar en el maravilloso mundo del autoconocimiento nos permitimos ubicar cada cosa en su lugar , haciendo un recorrido por lo vivido en la niñez, sanado , perdonando y liberando las interpretaciones dolorosas que impiden nuestro sano desarrollo en la etapa adulta y abriéndonos a las oportunidad de vivir una vida plena sin nada que nos limite y a la vez reconociendo la labor de la mama como co- creadora de nuestra existencia.

Honrar a nuestra madre es esa libertad de amarla incondicionalmente, entendiendo que lo vivido a su lado fue perfecto, abriéndonos a que la energía de la Abundancia que nos da esta relación y que por ignorancia, resentimiento y todo lo que pasa por el corazón de un niño herido y lastimado, no podemos valorar.